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Pablo Neruda en 2023


Un hombre sin familia, enamorado más de sus palabras que de la fidelidad a una mujer, pero leal al partido comunista por el que cruzó fronteras y fue candidato presidencial.








Ayer estuvo de cumpleaños un poeta, chileno, que está próximo a cumplir 50 años desde su muerte.


¿Cuántas veces se puede olvidar a alguien? Borronear los bordes de una imagen, recortar las palabras como si fueran collage o simplemente silenciar su nombre. Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto tachado por Pablo Neruda. Una persona convertida en personaje que disfrutó interpretando su papel de poeta, diplomático y político. Pero ¿qué queda tras bambalinas? Un hombre sin familia, enamorado más de sus palabras que de la fidelidad a una mujer, pero leal al partido comunista por el que cruzó fronteras y fue candidato presidencial.


Neruda se olvidó a sí mismo para convertirse en otro. A lo Rimbaud, a lo Whitman, a lo grande como sólo podría haberlo hecho él. El premio por una poesía que “da vida al destino y los sueños de un continente” le dio a nuestro país una épica que hemos olvidado. Nos hemos despojado de poesía para vestirnos ¿con qué? Quizá con nada y vamos felices como el cuento del Traje nuevo del emperador.



Pablo Neruda tachado por su país. El olvido es algo frío cuando viene de la academia, pero es cruel cuando viene de las escuelas y las calles. En este siglo donde disfrutamos la idea de fruta antes que su sabor o donde la idea de sano es capaz de impulsarnos al veneno llamado sucralosa, ¿existe espacio para un Pablo Neruda? Me gustaría creer que sí, que hay oídos para la música de su poesía, que hay sentidos para imágenes de palabras y que, sobre todo, existe un sentimiento de hermandad sudamericana.

Ese poeta olvidado, anquilosado en el martirio de la cancelación, tiene una obra que hoy nos puede hacer respirar. Simplemente se trata de vendar los ojos de la mente para acompasar la inhalación y exhalación diciendo:


A través del confuso esplendor,
a través de la noche de piedra, déjame hundir la mano
y deja que en mí palpite, como un ave mil años prisionera,
el viejo corazón del olvidado!
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